Cómo preparar un buen txuleton

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Si quieres disfrutar al máximo de txuletas y txuletones, la preparación debe estar a la altura de la calidad del producto. Veamos tres maneras de cocinar nuestras chuletas: a la brasa, a la plancha y al horno.

Chuletones a la brasa

Cocinar los txuletones en una parrilla de carbón o leña confiere a la carne un sabor único. Para elaborarlo bien, debes tener en cuenta el grosor de la carne, que generalmente oscila entre los tres y cinco centímetros. No olvides atemperar la carne unas horas antes de su cocinado, no solo para conseguir el punto perfecto sino para potenciar al máximo su sabor. Esto ocurre con todo tipo de carne.

Tu objetivo debe ser obtener una carne de tres tonos diferentes: oscura por fuera debido al tostado, rosada por dentro y con unas vetas de color gris a medio camino entre el centro y el sellado. Para ello, debes asar la pieza durante unos cuatro minutos por ambos lados.

Un buen truco es asar cada cara tantos minutos como centímetros de grosor tenga la pieza. Por ejemplo, si esta tiene un grosor de 3 centímetros, deberás asar cada lado durante 3 minutos. Desde luego, esto es al gusto de cada uno, pero puede servir para orientarnos.

Chuletones a la plancha

El procedimiento para preparar unos buenos chuletones a la plancha es muy sencillo. Nuestro primer consejo es que huyas de cortes muy gruesos, ya que conseguir el punto deseado de la carne será más complejo. En segundo lugar, saca la carne de la nevera, y déjala a temperatura ambiente durante dos o tres horas antes de cocinarla. Después, funde algo de grasa de la pieza o vierte unas gotas de aceite de oliva en la plancha para conseguir el mismo efecto. Por último, cuando la plancha alcance los 180 grados, cocina la pieza sin moverla durante tres minutos.

Chuletones al horno

Nuestra tercera y última propuesta para cocinar esta carne roja, es el horno. Una técnica menos conocida, pero cada vez más empleada entre distinguidos asadores. Por otro lado, desde Cárnicas Goya creemos que es una de las maneras más fáciles y sencillas de conseguir nuestro chuletón soñado en la mesa de casa.

Al igual que en los dos anteriores cocinados, es importante atemperar la pieza unas horas antes de asarla. En primer lugar, funde algo de grasa de la pieza o vierte unas gotas de aceite de oliva para sellar la chuleta a la plancha, un minuto por cada lado. A continuación, cogeremos la carne y la meteremos al horno en una bandeja. El tiempo de asado puede variar según el tamaño de la carne. Como guía, para una pieza de 800g y 5 centímetros de grosor, pondríamos el horno a 220º durante 10 minutos. Una vez saquemos la carne solo nos queda salarla a nuestro gusto y tendremos una carne muy jugosa y en su punto.

 

En nuestra tienda online podréis comprar la chuleta que estéis buscando, madurada y con inflitración. Aún así, si alguna vez tenéis alguna duda sobre qué corte, grosor, o pieza utilizar para cada técnica de cocinado, no dudéis en consultarlo con nosotros. Estaremos encantados de asesorarte de la mejor opción. Al fin y al cabo, ¡esto debe ser un trabajo en equipo!

¡On egin!

 

Tip txoko

Una vez saquemos la carne del calor de los fuegos, es importante dejar reposar la pieza durante 5 minutos aproximadamente. De esta manera permitimos que sus jugos se redistribuyan y potencien aún más su sabor.

 

Tip txoko

El gran secreto para cualquiera de las tres técnicas es el calor, conseguir dominarlo. Obtener una temperatura óptima que nos permita asar la carne aportando a cada capa de la pieza, el calor adecuado. Tostando la parte de fuera, cocinando la capa media y calentando sutilmente la parte más profunda, dejándola poco hecha, como nos gusta a los amantes de la carne.  Con la temperatura óptima también conseguimos fundir las grasas que terminan por explotar todo el potencial del sabor del vacuno.

Aunque conseguir el asado perfecto sea cuestión de práctica, evitar uno malo es algo mucho más sencillo. Un mal asado ocurre cuando cocemos la carne, es decir cuando nos quedamos cortos de calor. Esta se endurece, la grasa no se funde y en consecuencia, perdemos toda su textura y sabor.

 

Cuándo salar la carne

En lo que a la sal se refiere, hay tantas escuelas como parrilleros. Nosotros desde Txoko os presentamos dos técnicas diferentes a la hora de salar nuestras chuletas o chuletones.

Salar la carne al principio. Esta primera técnica consiste en cubrir generosamente la pieza con sal gruesa, antes de asar. De esta manera conseguimos que la carne reciba la cantidad que necesita. Es una técnica que nos puede recordar al pescado a la sal. Una vez asado, puedes (o no) sacudir la chuleta para desprendernos del exceso.

Salar la carne al final. Los defensores de esta técnica utilizan sal fina y la espolvorean al final de la cocción. Aseguran que utilizar este condimento al principio endurece las fibras de la carne y hace que los jugos se escapen.

Ahora ya es vuestro turno, ¿Con qué técnica os quedáis?

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